Economista y feminista: encontré mi causa política en mi ejercicio profesional
November 5, 2021

Las mujeres asumen una carga desproporcionada del trabajo doméstico no remunerado. Incluso en los países más igualitarios, las mujeres participan un 20% más en estas labores que los hombres.

Normas sociales, ingresos relativos y trabajo doméstico no remunerado en Colombia

Andrea Salazar Díaz

Economista en el Banco de la República[1]

“Andrea es economista y Magister en economía de la Universidad de Los Andes. Actualmente trabaja en el Banco de la República. Le interesan los temas de política macroeconómica, brechas de género y desigualdad.”

Mayo 26, 2022

Las mujeres asumen una carga desproporcionada del trabajo doméstico no remunerado. Incluso en los países más igualitarios, las mujeres participan un 20% más en estas labores que los hombres (Alonso y col., 2019). La persistencia de esta división desigual de las labores del hogar, incluso cuando la mujer presenta mayores niveles de desarrollo profesional, económico y/o educativo relativo a su pareja, sugiere que deben existir otros factores como preferencias, normas sociales de comportamiento y/o estereotipos que podrían explicar por qué las mujeres asumen de manera tan importante estas labores. Una rama de la literatura ha planteado que incumplir con la norma social que dicta que “el hombre debe ganar más dinero que la mujer”, tiene consecuencias no esperadas sobre la dinámica de las parejas que estarían induciendo a una aversión a que esta situación se presente (Bertrand, Kamenica y Pan, 2015; Codazzi, Pero y Albuquerque Sant’Anna, 2018; Doumbia y M. Goussé, 2019; Lippmann, Georgieff y Senik, 2020). Uno de los efectos que se ha encontrado es que cuando las mujeres exceden los ingresos de su esposo, intentan neutralizar la desviación a dicha prescripción aumentando su participación en las labores dentro del hogar[2].

En Colombia, violar esta norma social no parece cosa menor pues, según la Encuesta Mundial de Valores[3], aproximadamente el 44% de los colombianos están de acuerdo con la afirmación que plantea: si una mujer gana más dinero que su esposo, es casi seguro que cause problemas. Este porcentaje es superior que en otros países que ya han estudiado y han encontrado un efecto relacionado a la aversión a que esta situación se presente y es incluso más alto que en otros países de la región[4]. Así, la alta desaprobación a que las mujeres ganen más dinero que su pareja hombre podría estar condicionando de manera importante el comportamiento y las decisiones dentro de los hogares en el país.

En un trabajo reciente[5] investigo la existencia de esta aversión y su efecto sobre la distribución de tareas domésticas y de cuidado dentro de los hogares en Colombia. Para responder a estas preguntas utilizo la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo 2016-2017 y en términos metodológicos sigo de cerca el trabajo de Bertrand, Kamenica y Pan (2015).

Para estudiar la posible presencia de la aversión a que la mujer gane más ingresos que el hombre construyo la distribución del ingreso relativo de la mujer, es decir, la participación del ingreso de la mujer en el total de los ingresos percibidos dentro del hogar por la mujer y el hombre. La distribución de esta variable se presenta en la Figura 1, que entre los valores del 0 al 0.5 presenta la frecuencia de hogares donde el hombre reporta ingresos laborales superiores a la mujer y entre el 0.5 y 1 los hogares donde la mujer percibe mayores ingresos que el hombre. Al igual que en la literatura existente, la distribución del ingreso relativo presenta una fuerte caída a la derecha del 0.5, es decir, exactamente en el punto donde la mujer excede los ingresos de su pareja. Este fenómeno se ha observado en diferentes países, y en su mayoría, ha sido atribuido a las normas sociales de identidad de género que inducen una aversión a que la mujer perciba mayores ingresos que su pareja.

Figura 1

Si el origen de la distribución y discontinuidad del ingreso relativo son las normas de identidad de género, en específico, una aversión a que la mujer gane más dinero que el hombre, entonces se deberían observar diferencias entre las parejas con mayor y menor aprobación a estas reglas de comportamiento. Para evaluar esto construyo esta distribución separando las parejas por nivel educativo y por nivel de tradicionalismo[6]. Los resultados van en línea con lo esperado y muestran que las parejas menos educadas y las más conservadoras tienen una concentración hacia los niveles más bajos del ingreso relativo de la mujer, es decir donde la mujer gana menos dinero que el hombre, y además presentan una mayor caída de la distribución en el punto donde el hombre empieza a percibir menores ingresos.

Luego, estudio cómo el salto en esta distribución, asociado a que “el hombre debe ganar más dinero que la mujer dentro del hogar”, afecta la distribución del tiempo dedicado al trabajo doméstico no remunerado en estas parejas. Los resultados muestran que en las parejas donde la mujer gana más dinero que el hombre, la brecha en el trabajo doméstico no remunerado aumenta en aproximadamente una hora diaria frente a las parejas donde el hombre es el que percibe ingresos superiores dentro del hogar. El aumento de esta brecha se explica únicamente por mayor participación de las mujeres en estas labores domésticas no remuneradas, lo que, a su vez, resulta en una reducción de su tiempo libre para poder asumir esta carga extra dentro del hogar. Lo anterior sugiere que cuando ocurre esta situación y se viola esta norma social, se genera un malestar o incomodidad dentro del hogar. Esto lleva a que la mujer compense y alivie la desviación de roles de género, aumentando su participación en el trabajo doméstico no remunerado (el cual es principalmente asociado a las mujeres), y así, reforzando su “verdadero” rol.

En perspectiva, la norma social que prescribe que el hombre debe ganar más que la mujer parece jugar un papel importante en los hogares en Colombia y el cumplimiento de estos roles de género podrían convertirse en el principal obstáculo para la igualdad. Para poder cerrar otras brechas de género, como en educación y mercado laboral, es indispensable generar políticas enfocadas en un cambio cultural, de manera que cuestionen y deconstruyan las normas y estereotipos de género que impiden que los hombres asuman las mismas responsabilidades de cuidado, y que, además, castigan cuando una de estas no se cumple.

Bibliografía:

Alonso, Cristian y col. (2019). Reducing and Redistributing Unpaid Work: Stronger Policies to Support Gender Equality. International Monetary Fund

Bertrand, M., Kamenica, E., & Pan, J. (2015). Gender identity and relative income within households. The Quarterly Journal of Economics130(2), 571-614.

Codazzi, Karen, Pero, Valéria y Albuquerque Sant’Anna, André (2018). «Social norms and female labor participation in Brazil». En: Review of Development Economics 22.4, págs. 1513-1535.

Doumbia, Maéva y Goussé, Marion (2019). Gender Identity and Relative Income Within Households: Evidence from Canada. Centre de recherche sur les risques les enjeux économiques et les politiques

Lippmann, Quentin, Georgieff, Alexandre y Senik, Claudia (2020). «Undoing gender with institutions: Lessons from the German division and reunification». En: The Economic Journal 130.629, págs. 1445-1470.

Salazar-Díaz, A. (2022). Ingreso relativo, identidad de género y brecha en el trabajo doméstico no remunerado: Evidencia para Colombia. Borradores de Economía; No. 1191.

[1] Las opiniones contenidas no comprometen a la institución para la cual trabajo.

[2] También se ha encontrado que en parejas donde el ingreso potencial de la esposa excede el del marido, la mujer tiene menos probabilidades de estar en la fuerza laboral y de ganar menos de su potencial en caso de estar trabajando. En las parejas donde la mujer gana más que el esposo están menos satisfechas con su matrimonio y presentan una probabilidad más alta de divorcio.

[3] Se consideraron las rondas de 2010-2014 y 2017-2020 y no se tuvo en cuenta las personas que respondieron “no sabe”.

[4] Por ejemplo, en Perú, Brasil, Chile y Argentina este porcentaje de aprobación es aproximadamente del 26%, 35%, 36% y 17%, respectivamente.  

[5] Salazar-Díaz, A. (2022). Ingreso relativo, identidad de género y brecha en el trabajo doméstico no remunerado: Evidencia para Colombia. Borradores de Economía; No. 1191.

[6] Para definir las parejas más y menos tradicionales se introduce un índice de percepciones de roles de género que se construye a partir de una serie de preguntas sobre la posición de que tan de acuerdo se encuentran los individuos frente a diferentes afirmaciones.

***Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no comprometen la opinión de la Pontificia Universidad Javeriana ni de las instituciones asociadas ni de los patrocinadores del proyecto.