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Haber crecido en Colombia en los años 80s, donde la violencia, la corrupción y la desigualdad estaban en las páginas de los periódicos todos los días, hizo que me interesara por entender mejor la historia del país, sus problemas y posibles soluciones. Por esto decidí estudiar economía y ciencia política en

El efecto de los modelos de rol y la representación sobre las expectativas de niñas y mujeres

Ángela Fonseca Galvis

Profesora Asociada de la Pontificia Universidad Javeriana

“Ángela Fosenca es economista y politóloga de la Universidad de los Andes y doctora en economía política y gobierno de la Universidad de Harvard. Le interesan los temas de economía política, economía del desarrollo y la participación de las mujeres en la política. Actualmente es profesora asociada del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana.”

Marzo 08, 2021

Haber crecido en Colombia en los años 80s, donde la violencia, la corrupción y la desigualdad estaban en las páginas de los periódicos todos los días, hizo que me interesara por entender mejor la historia del país, sus problemas y posibles soluciones. Por esto decidí estudiar economía y ciencia política en el pregrado, y luego un doctorado en economía política y gobierno. Desde 2015 soy profesora en el Departamento de Economía de la Universidad Javeriana, donde enseño e investigo sobre temas de economía política, es decir, sobre cómo la política influye sobre las decisiones de política económica y sobre el funcionamiento de la economía.

Como estudiante de economía y ciencia política a la vez pude ver las grandes diferencias en el porcentaje de mujeres estudiantes en cada programa. Mientras que en ciencia política era alrededor del 50%, en economía era bastante más bajo. Aún hoy que enseño a estudiantes de primer semetre de economía hay semestres donde el número de mujeres apenas se acerca al 30%. A lo largo de mi carrera considero que las barreras que he enfrentado han sido relativamente sutiles, caracterizadas más por micromachismos que por discriminación abierta. Por ejemplo, la poca representación de mujeres en los cursos de economía hacía un poco más difícil que las estudiantes mujeres participáramos y nuestras ideas fueran tomadas en serio y recibiéramos crédito por ellas. En las evaluaciones que hacen los estudiantes de las mujeres como monitoras, tutoras y profesoras las expectativas suelen ser diferentes, por ejemplo, esperan más apoyo emocional de las mujeres y más flexibilidad, y la penalización por fallas es más fuerte que con los hombres[1].

El pasado noviembre fueron elegidos Joe Biden y Kamala Harris como presidente y vicepresidente de Estados Unidos. Kamala Harris es la primera mujer vicepresidenta de ese país, además de la primera mujer afroamericana y surasiática. Cuando fue anunciada su victoria los medios mostraron muchas escenas de niñas, en especial niñas de color, emocionadas por la imagen de una mujer en un cargo tan alto en el gobierno. Estas imágenes, así como las imágenes y el ejemplo de ver una mujer vicepresidenta por los próximos años, son muy valiosas para las aspiraciones y expectativas de las niñas y mujeres, tanto en la política como en su vida en general. Múltiples estudios muestran que ver mujeres líderes, ocupando cargos visibles o carreras que tradicionalmente han sido ocupadas por hombres contribuye a cambiar las aspiraciones de las niñas y jóvenes, así como de sus padres, que con esto pueden ayudar y facilitar estas aspiraciones. Por otra parte, ver mujeres en posiciones de poder y lugares usualmente reservados para los hombres también puede cambiar las percepciones y estereotipos que tienen niños y adultos sobre ellas.

Las expectativas y aspiraciones de niños y jóvenes son moldeadas por los ejemplos de liderazgo así como por experiencias más cercanas, como las que viven en su círculo social, en el colegio o en la universidad, y por lo que ven en los medios en general. Por ejemplo, en relación a las decisiones sobre la participación en el mercado laboral, la evidencia muestra que la participación laboral de las mujeres, y en particular en el momento cuando se vuelven madres, depende en gran medida de la participación laboral de sus madres y de las madres de sus pares cuando eran adolescentes[2]. Ver mujeres siendo madres y trabajando por fuera del hogar al mismo tiempo les permite a las jóvenes tener una imagen de mujer donde se reconcilia el ocupar ambos roles.

El colegio y la universidad son espacios clave donde las niñas y mujeres forman sus expectativas y sus ideas de roles de género, así que ver mujeres ocupando posiciones tradicionalmente ocupadas por hombres puede contribuir a cambiar sus expectativas al ampliar el rango de opciones que consideran posibles para ellas y reducir los sesgos de género. Por ejemplo, Dasgupta et al (2004) encuentra que exponer a un grupo de mujeres universitarias a imágenes e información sobre mujeres líderes en cargos “anti-estereotipo” contribuye a reducir sus sesgos automáticos frente a roles de género; de la misma forma, tener profesoras mujeres tiene el mismo efecto, el cual aumenta con la mayor exposición a profesoras mujeres.[3] En un estudio con adolescentes en India encuentran que hacer discusiones frecuentes en el salón de clase sobre la igualdad de género lleva a posiciones por parte de mujeres y hombres más pro-igualdad de género, así como a relaciones más igualitarias entre hombres y mujeres, como mayor socialización entre géneros y que los hombres aportaran más en sus hogares[4]. Por último, los modelos de rol también pueden influir sobre la decisión de qué carrera estudiar, como lo encuentran Porter y Serra (2020), quienes exponen estudiantes de primer semestre a mujeres economistas exitosas de la misma universidad y esto lleva a un incremento significativo en el número de mujeres que se deciden por la economía[5].

El consumo de medios tiene un efecto importante sobre los estereotipos de género que tienen niños y niñas. Entre mayor sea este consumo más fijos y limitados parecen ser los estereotipos de género, relacionados con la apariencia física, el tipo de juegos permitidos para niños y niñas, y la asociación de las mujeres con el hogar y de los hombres con el trabajo[6]. Estos estudios encuentran también que la exposición a medios tradicionales reduce el interés de las niñas en carreras STEM y su desempeño académico en general.

Muchos artículos que estudian las aspiraciones de las niñas, así como la participación política de las mujeres, se han basado en un experimento natural resultado de una reforma constitucional llevada a cabo en la India, la cual reservó, al azar, un tercio de los cargos en los concejos municipales para las mujeres. Estos estudios encuentran que las adolescentes de las zonas con cargos reservados para mujeres cambiaron sus aspiraciones, queriendo obtener más educación, y tener más control sobre sus decisiones laborales y de matrimonio. A la vez, sus padres también cambiaron sus aspiraciones para ellas, lo que permitió que alcanzaran un mayor nivel de educación y dedicaran menos de su tiempo al trabajo del hogar[7].

Los estudios encuentran también que estos ejemplos de liderazgo de las mujeres llevan a que más mujeres decidan ser candidatas a cargos no reservados solo para mujeres, con lo que puede aumentar la representación de las mujeres en cargos públicos[8]. Esta experiencia con mujeres líderes también influye para que los votantes mejoren su percepción sobre la efectividad que pueden tener las mujeres líderes y que se debiliten un poco sus sesgos y estereotipos sobre los roles de género en la esfera pública y privada. Con esto se podría esperar que las mujeres candidatas puedan tener mejores resultados al enfrentar menos sesgos. Otros estudios encuentran resultados consistentes con esto en Alemania e Italia[9].

La situación de las mujeres sigue siendo desigual frente a la de los hombres, están subrepresentadas en la política, en la academia, y en el mercado laboral, entre otros[10]. Parte de la razón por la cual no vemos más mujeres en cargos públicos o siendo candidatas para cargos de elección popular o estudiando carreras STEM es que no se postulan como candidatas o no escojen estas carreras, no porque no tengan las capacidades para hacerlo sino porque no lo consideran entre sus opciones. Existe la creencia de que “si lo puede ver, lo puede ser”, es decir, que los modelos de rol y la representación ayudan a que las personas cambien sus expectativas y aspiraciones sobre lo que pueden ser, ya sea vicepresidente o científico. La evidencia nos muestra que los modelos de rol sí pueden cambiar los estereotipos y las expectativas de las niñas, para que decidan entrar al mercado laboral, estudiar economía o ser políticas. La elección de Kamala Harris como vicepresidenta de Estados Unidos es valiosa no solo por lo que puede llegar a hacer en ese cargo sino también por el ejemplo y la inspiración que puede traer para millones de niñas y mujeres que alguna vez han pensado en ser líderes o participar en la política. El camino a la paridad aún no se acaba pero la representación y los modelos de rol son una de las herramientas que nos puede acercar más a esa meta.

[1] “Overview of bias in student evaluations”, resumen y lista por Mirya Holman, Ellen Key y Rebecca Kreitzer.

[2] Olivetti, Claudia, Eleonora Patacchini, e Yves Zenou (2018). Mothers, Peers, and Gender-Role Identity

[3] Dasgupta, Nilanjana, y Shaki Asgari (2004). “Seeing is believing: Exposure to counterstereotypic women leaders and its effect on the malleability of automatic gender stereotyping”. Journal of Experimental Social Psychology 40 (2004) 642–658.

[4] Dhar, Diva, Tarun Jain y Seema Jayachandran (2018). Reshaping Adolescents’ Gender Attitudes: Evidence from a School-Based Experiment in India.

[5] Porter, Catherine y Danila Serra (2020). “Gender Differences in the Choice of Major: The Importance of Female Role Models”. American Economic Journal: Applied Economics, 12 (3): 226-54.

[6] “Media and the Development of Gender Role Stereotypes”. Annual Review of Developmental Psychology. 2020.2:177–199.

[7] Beaman, Lori, Esther Duflo, Rohini Pande, y Petia Topalova (2012). “Female Leadership Raises Aspirations and Educational Attainment for Girls: A Policy Experiment in India”. Science 335, 582(2012).

[8] Brown, Ryan, Hani Mansour y Stephen O’Connell (2019). “Closing the Gender Gap in Leadership Positions: Can Expanding the Pipeline Increase Parity?”.

[9] Baskaran, Thushyanthan y Zohal Hessami. “Does the election of a female leader clear the way for more women in politics?”. De Paola, Maria, Rosetta Lombardo, y Vincenzo Scoppa (2009). “Can Gender Quotas Break Down Negative Stereotypes? Evidence from Changes in Electoral Rules”. Università della Calabria Working Paper 10.

[10] Apenas el 19.7% de los miembros del Congreso colombiano son mujeres. En la academia las mujeres representaban apenas un tercio de los profesores universitarios en Estados Unidos en 2019. Antes de la pandemia por el Covid-19 la participación laboral femenina en Colombia era del 52.2%

Editora: Tatiana Mojica

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